16 oct. 2011

  Hay un momento para todo, un tiempo para cada cosa bajo del cielo: un tiempo para reír y un tiempo para llorar; un tiempo para hablar y un tiempo para callar; un tiempo para dar y un tiempo para recibir... La vida es muy larga y si respetamos el tiempo de cada cosa lograremos hacer todo lo que queremos.

 No es conveniente dejar para otro día lo que bien podemos hacer hoy. Para mañana no sabemos que nos depara el día. Si tienes algo que decir o hacer, y encuentras el momento y las condiciones para hacerlo hoy mismo, cobra valor y hazlo.




Dos puntos de vista diferentes. Se contradicen uno con otro. Hay que dejar tiempo al tiempo, pero no dejar para mañana lo que podes hacer hoy. ¿Cómo hacemos eso? ¿Cómo haces todo a su tiempo, si el único tiempo es hoy? No hay tiempo, no existe el tiempo. Nada sucede tan rápido, ni tan lento como pensamos. Si pasa es porque tenía que pasar; pero a veces no queremos que ocurra tan rápido, porque lo que empieza rápido termina rápido. Ese es mi miedo, yo quiero alargar las cosas para poder disfrutarlas más, pero así nunca voy a poder terminar de vivirlas. 
 No sé por qué me pasa esto, será porque ya pasé por ese momento en el que te quedas detenido en el tiempo pensando: Y ahora... ¿Qué hago? ¿Qué es lo que sigue?  
Saber que eso que tanto amabas se fue y no va a volver es lo peor que nos puede pasar. La incertidumbre de no saber si vas a volver a ser tan feliz como lo eras cuando estabas con esa persona, en ese lugar.

 Es miedo a perder las cosas más valiosas que tengo y que podría tener.



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